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Los calambres son contracciones repentinas e involuntarias de los músculos, causan un dolor intenso y, aunque no suponen un trastorno grave, pueden imposibilitar el uso de la musculatura afectada.
Cualquier persona puede ser víctima de un calambre y pueden surgir en cualquier parte del cuerpo, desde los dedos de los pies hasta los músculos del cuello.
Dos de los principales métodos para evitar los calambres están relacionados con nuestra dieta diaria: beber dos litros de agua al día y, adicionalmente, antes, durante y después de hacer ejercicio, y procurarnos una dieta rica en potasio, calcio, magnesio y vitamina B, nos ayudará a prevenirlos.
Si no podemos consumir las cantidades adecuadas de potasio, calcio, magnesio y vitamina B, podemos recurrir a suplementos o complementos alimenticios, de venta libre en farmacias.
Hacer ejercicios de calentamiento siempre, y en períodos de tiempo largos, para que nuestro cuerpo se adapte a la actividad física, (antes y después de realizar ejercicio), es uno de los sistemas más eficaces para evitar los molestos calambres musculares. Los ejercicios de estiramiento, diez o veinte minutos antes de acostarnos, también nos ayudarán a evitar calambres nocturnos.
Llevar un equipamiento adecuado para practicar deporte y usar un calzado cómodo y conveniente en el día a día, también es muy útil para evitar los calambres. Cuando nuestro calzado nos dificulta caminar correctamente, acudamos a la farmacia a que nos recomienden plantillas para favorecer una postura adecuada al andar y mayor comodidad en cada paso que demos.
Otro modo es dormir de lado, con las rodillas dobladas y sin que mantas o sábanas ejerzan presión sobre nuestro cuerpo.
Finalmente, consultemos con el médico por si alguno de los medicamentos que tomamos pudiera ser el causante de nuestros calambres permanentes.
La mayor parte de las terapias para tratar los síntomas de los calambres musculares, son tratamientos de autocuidado, pero también existen productos farmacéuticos muy prácticos.
Las terapias de autocuidado para tratar los síntomas de un calambre muscular consisten en estiramientos y masajes. El objetivo es estirar con cuidado el músculo afectado y mantener la postura hasta que el calambre cese:
No existe una resolución científica sobre el motivo por el que aparecen los calambres musculares, aunque la gran mayoría de profesionales de la salud coincide en que hay escenarios que los favorecen, como:
• Niveles inadecuados de potasio, magnesio, calcio y vitaminas del grupo B.
• La deshidratación y consecuente pérdida de electrolitos y sales minerales.
• La hiperexcitación de los nervios que motivan a los músculos.
• El uso excesivo de algún músculo.
• La tensión muscular.
• Mantener la misma posición durante un período prolongado de tiempo.
• La compresión de las arterias que llevan sangre a las piernas.
• El aplastamiento de los nervios de la espina dorsal.
• Algunos medicamentos, como antihipertensivos, broncodilatadores o fármacos para el colesterol, entre otros.
• El embarazo.
Por otro lado, está demostrado que determinados trastornos de la salud nos llevan a sufrir calambres de forma reiterada, como la mala circulación, la diabetes tipo 2, la esclerosis múltiple, el hipertiroidismo o los trastornos hepáticos.